¡Teatro en la calle!

TEATRO EN LAS CALLES DE PALMA DE MALLORCA

Alguien dijo una vez “haz de tu pasión tu profesión y nunca trabajaras”, nunca lo creí. Hasta hace dos años. Llamadlo casualidad, destino o alineación de planetas

El teatro en la calle surgió de unir lo que para nosotros eran nuestras pasiones (o al menos algunas de ellas): historia, teatro y el trabajo para el que habíamos nacido: guiar y mostrar a la gente que la cultura y la historia no tienen porqué ser aburridas.

Después de encuentros en diferentes barras de bar y degustar miles de cervezas diferentes apareció la pregunta: “ ¡¿por qué no lo combinamos todo?!”. Historia, teatro, calle, visita guiada. Simple. O eso parecía.

Perderse para encontrar lugares ideales, rincones encantados o espacios abiertos donde no molestar a nadie era uno de nuestros objetivos como también saber qué contar en cada uno de ellos. Una vez teníamos el escenario y la temática sólo nos faltaba imaginación, inspiración o lo que es lo mismo: leer, escribir, volver a leer, escribir, leer, rescribir, borrar, escribir, modificar, seguir leyendo, enfocar, escribir, borrar, rescribir….

La parte de visita guiada ya la teníamos, pero ¿y la parte actoral? Gracias a la infinita paciencia del señor G. y horas y horas de clases en gélidos pabellones surgió nuestro actor y actriz que cada uno llevamos dentro, descubriendo habilidades que cada uno de nosotros tenía escondidas (algunos más que otros).

Y por último el vestuario. Cómo ser monje, rey, arquitecto, mercader y bandolero todo en uno. Como es de suponer se necesita mucha ropa, pero nosotros necesitábamos cuanta menos ropa mejor. Un oxímoron. Pero alguién nos salvó la vida, una gran artista quien trabaja únicamente con ropa sostenible pudo conseguir que simplemente con 5 piezas de ropa nos pudiésemos convertir en lo que quisiéramos.

Vestuario visita teatralizada

Ya teníamos todos los ingredientes necesarios para poner en marcha esta locura de plan, este proyecto que de cada día nos sorprende y nos sorprenderá más y más cada día que pase; porque en la calle nos puede pasar cualquier cosa y podemos hacer que cualquier cosa pase en la calle.

Resumiendo hoy, después de casi un año de duro trabajo, creo que podemos decir que somos felices porque hacemos lo que nos gusta y nuestra profesión es nuestra afición y pasión.

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